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LEY DE LA CAÍDA","1:04:46","REGULAR",649,657,5596,"EQUIPO DE www.gnosis2002.com Hablemos algo sobre la gravedad de los mundos. Incuestionablemente, todo planeta y todo sol tienen  su punto matemático de estabilidad. Quiero referirme en forma enfática al centro gravitacional, al  núcleo de cada mundo, de cada estrella. En lo que hace a este nuestro planeta Tierra, es obvio que no  es una excepción. Su centro de estabilidad se encuentra en el corazón de la Tierra, en el centro mismo  de este organismo planetario. Mirada la ley de la gravedad desde diversos ángulos, descubrimos su  aspecto exotérico o público y también su [aspecto] esotérico o secreto. Cualquier planeta del espacio,  cualquier sol necesita forzosamente de un centro de estabilidad; así pues, el núcleo de nuestro planeta  Tierra es aquel punto matemático donde vienen a confluir muchas fuerzas cósmicas universales. Si  nuestro planeta –y los planetas–, si nuestro sol –y los soles– no tuvieran un centro de estabilidad,  obviamente, tampoco podría existir la gravitación universal, entonces la existencia del cosmos  resultaría imposible. Si nuestra Tierra y las demás «Tierras» del espacio, si nuestro sol y todos los soles  del infinito no tuvieran ese centro de estabilidad, no poseyeran tal núcleo gravitacional, es  incuestionable que el mal crecería en forma exorbitante ad infinitum; no podría ponérsele dique a la  perversidad; sería esta tan ilimitada como el infinito mismo. Mas, gracias al centro gravitacional, gracias al centro de estabilidad planetaria, existe el límite para el  mal. De esto deben ustedes inferir con claridad meridiana que existe la ley de la caída universal. Todos  los cuerpos, desde el punto de vista exotérico, caen hacia el centro de la Tierra de acuerdo con la fuerza  de la gravedad; eso lo sabe cualquier físico, ¿verdad? Pero lo que no saben los físicos es que todos los  Egos, todos los Yoes, toda esta humanidad involuciona, se precipita hacia el centro de gravedad de la  Tierra de acuerdo con la misma fuerza; eso es lo que ignoran. Si no fuera por ese centro de estabilidad,  nuestro universo no podría tener verdadero equilibrio cósmico. Ya saben ustedes que se nos asignan siempre ciento ocho existencias. Es claro que si durante esas  ciento ocho vidas no nos autorrealizamos, entonces nos precipitamos hacia el centro de gravedad de la  Tierra, de acuerdo, con esa gran ley que se llama “de la caída”. Descendemos involucionando hacia el  centro de estabilidad, nos precipitamos dentro del interior de la Tierra hasta llegar al núcleo  gravitacional. Es en tal núcleo donde se viene a restablecer la prístina pureza de la Esencia; es en tal  núcleo donde viene a establecerse dentro de nosotros el equilibrio auténtico; es en tal centro de  estabilidad donde pasamos por la Muerte Segunda, donde nos reducimos a polvareda cósmica, donde  exhalamos el postrer aliento.\n\nAsí pues, en ese núcleo se balancean las fuerzas evolutivas e involutivas. De acuerdo con la ley de la  caída, nos precipitamos involucionando hasta llegar a ese centro de estabilidad, a ese núcleo terrestre,  y luego, después de la Muerte Segunda, la Esencia ingresa en una nueva evolución, asciende, sale a la  superficie, a la luz del sol, para recomenzar la jornada, para reiniciar una nueva marcha evolutiva que  ha de comenzar rigurosamente desde la dura piedra. Empero el sitio donde confluyen esas fuerzas de involución y evolución, el centro de estabilidad, el  punto matemático está precisamente ahí, en el corazón de la Tierra. Dícese que es de una extrema  densidad, y así es. De manera que esa ley gravitacional de los mundos tiene por basamento el centro de  estabilidad. Basados, precisamente, en esa ciencia de la gravitación universal, muchos navegantes del  espacio pudieron propulsar sus naves. Inconscientemente, estos terrícolas que lanzan cohetes a la Luna  están usando la fuerza esa del centro de estabilidad de los mundos. La Luna atrae a tales cohetes, los  propulsa y ellos giran alrededor de ese satélite. De regreso, tales cohetes son atraídos después por la  fuerza de gravedad de la Tierra, llegando a grandes velocidades y, por último, descienden atraídos por  tal fuerza sobre la epidermis de este planeta. Obviamente, los navegantes del espacio estudiaron a fondo la ley de la caída. Ellos también saben  utilizar esa fuerza maravillosa de atracción de los mundos. Cuando quieren descender en cualquier  planeta, irradian sus naves una sustancia cósmica especial que les permite claramente aislarse de la atmósfera donde están bajando, desgravitar su nave para descender suavemente sobre el planeta que  están visitando. Si no irradiaran esa substancia, sería imposible eliminar tal atmósfera y aislarse, aunque fuese por un momento, de la fuerza de atracción;  entonces caerían sobre la tierra fulminados, morirían. Pero ellos desgravitan sus naves mediante una  fuerza eléctrica, que es sutil, y esta les permite bajar suavemente, descender. Grandes Maestros trabajaron y siguen trabajando en esas naves cósmicas, naves que viajan a través del  espacio. Muchas de ellas –como les he dicho–, la mayoría, utilizan la fuerza gravitacional de los  mundos. Desde el punto de vista esotérico, resulta extraordinario que tengamos que comportarnos  exactamente de acuerdo con la ley de la caída. Obviamente, si nosotros no nos libertamos de esta  trágica rueda del Samsara, tendremos que caer hasta el núcleo exacto del planeta Tierra, hasta su centro  de estabilidad, involucionando lamentablemente. Allí nos volveremos polvo y eso es obvio. Entender esto es importante, pero para entenderlo se  necesita autoexplorarnos a sí mismos, porque nuestra Tierra es una verdadera «torre de Babel» donde  ya nadie entiende a nadie. Debemos saber que existe en nosotros dos formas de cerebración. Una, la podríamos denominar  cerebración por el razonamiento, por las ideas etc.; la otra, bien podemos denominaria cerebración por  la forma. Al cerebrizar por el razonamiento, subconscientemente estamos cerebrizando también, en  forma simultánea, con la forma. En otros términos, cada cual está interpretando a su manera, dándole  la figuración que quiere. Cada cual figura la doctrina de acuerdo con sus costumbres, idiosincrasia  psicológica, etc. Mucho de lo que nosotros estamos escribiendo en nuestros libros, por ejemplo, podría  tener un contenido íntimo muy diferente en otros países europeos o africanos, porque ahí hay otras  razas con otras costumbres, otras herencias, otros ambientes, y aunque la doctrina pueda ser expuesta  con claridad, el contenido de ella viene a resultar un poco diferente entre gentes de otras razas. Creo  que ustedes ya van entendiendo lo que es el continente y lo que es el contenido; lo que es la  cerebración por el razonamiento y lo que es la cerebración por la forma. Podemos cerebrizar  razonando inteligentemente y también podemos, simultáneamente, darle la figuración que deseamos a  la doctrina, y cada cual se la da a su modo particularmente, de acuerdo con su propia idiosincrasia de  tipo psicológico. Hay que tener en cuenta estos factores para poder ponernos de acuerdo. Quiero invitarles a todos a cerebrizar de una forma correcta el análisis y en forma igual, guardando  rigurosas concomitancias para con la forma, para poder captar realmente a fondo el contenido íntimo\n\nde lo que estamos diciendo. Es decir, que podamos ponernos de acuerdo, porque saber hablar es una  cosa, pero saber escuchar es más difícil que saber hablar. Yo puedo estar hablando, pero lo que no  puedo es estar seguro es de que ustedes estén sabiendo escuchar. Y es necesario que ustedes sepan  escuchar, que puedan cerebrizar inteligentemente los conceptos que estoy emitiendo, pero que también  puedan figurarlos tal como son con exactitud, porque la figuración resulta un poco diferente en cada  uno de los que están escuchando. Cada cual puede figurarse lo que estoy diciendo a su modo, de  acuerdo con su idiosincrasia, de acuerdo con su herencia, con sus ideas y linaje, etc. Es claro, mis caros hermanos, que toda ley de la naturaleza tiene doble aspecto. Por eso dicen los  antiguos que todo lo que se hace en la vida es como una vara de dos puntas, todo se manifiesta de acuerdo con la dualidad. Nunca podemos hacer el bien sin  hacer el mal, desgraciadamente, porque esa es la ley de la dualidad. Si ganamos amigos, crecerán  nuestros enemigos; eso es obvio. Nosotros estamos enseñando la doctrina de la autorrealización. Pero  las gentes, la mayoría de las que pertenecen, por ejemplo, al brahmanismo, a otras sectas, pues se  sienten afectadas, y si nuestro movimiento toma gran fuerza, nos calificarán de perversos. Perderán  ellos gentes y eso no nos lo perdonarán; podrán algunas sectas quedarse sin gente. Lamentable, pero ¡ni modo! Es que toda vara tiene dos puntas, eso es obvio. Adquirir el verdadero  estado de hombre auténtico resulta ciertamente un poco difícil, mas no imposible. Aquí vemos,  alumbrándonos, el azul del Padre, el rojo del Hijo, el amarillo del Espíritu Santo. Sin embargo, tanto el  Padre como el Hijo como el Espíritu Santo no son sino tres desdoblamientos del omnimisericordioso y  omnipresente Sol Absoluto. Cuanto más cerca estemos al omnimisericordioso Sol Absoluto, más fácilmente podremos lograr la  autorrealización íntima, porque son las emanaciones del Sol Absoluto, mis caros hermanos, las que  vienen, precisamente, a vivificar la semilla que llevamos en nuestras glándulas sexuales a fin de que  puedan brotar de ellas cada uno de nuestros cuerpos internos: el astral, el mental, el causal. Desafortunadamente, la mayoría, los millones, los que se han hundido en los mundos tenebrosos, se  han alejado demasiado del Sol Absoluto y ya las emanaciones no les llegan. Si les llegan, son  demasiado débiles, sin fuerza ya para vivificar sus Cuerpos Existenciales Superiores del Ser o, mejor  dicho, la semilla que ha de originar los Cuerpos Existenciales del Ser. ¿Por qué se han alejado las  gentes del Sol Absoluto? Sencillamente porque se han desviado por el camino del mal, por el camino  de la Magia Negra. Así es como uno se aleja del resplandeciente Sol Absoluto. Y esto es algo que todos ustedes deben de  comprender: amar cada vez más al resplandeciente Sol Absoluto, adorarlo, rendirle culto. Cuanto más  cerca esté el brillante Sol, tanto mejor para nosotros; sus emanaciones nos beneficiarán y, al fin, será la  semilla vivificada para que broten los cuerpos internos. Bueno es saber, como les decía anoche, que en otros tiempos la doctrina se dividía en dos secciones :  la meramente teórica, totalmente apartada de los conocimientos esotéricos mágicos relacionados con la  Novena Esfera, y la Novena Esfera en sí, la doctrina tántrica. Por ejemplo, en el Egipto secreto de los  faraones, yo estuve, y me acuerdo perfectamente, mis caros hermanos, cuánto sufrí. Allí recapitulé los  misterios, repasé los grados menores y cuando ya estuve preparado, de labio a oído, me entregó el gurú  el secreto indecible del Gran Arcano. De manera que nada se divulgaba públicamente. A mí mismo me  consta que algunos que violaron ese secreto fueron llevados a un patio empedrado, ante un muro lleno  de extraños jeroglíficos. Los decapitaron, su corazón se lo arrancaron, sus cuerpos fueron cremados y  las cenizas arrojadas a los cuatro vientos, ¡verídico! ¡Cuán delicado era esto del tantrismo! El secreto,  era inviolable. Entonces, tanto el aspecto teórico como este aspecto tántrico son dos partes del mismo Okidanokh,  omnipresente, omnipenetrante. Hoy, hay que darlas ambas juntas, en forma íntegra, para iniciar la  Nueva Era del Acuario. Hay ciento ocho existencias, y árbol que no da fruto es cortado y echado al\n\nfuego. No es nada agradable, mis caros hermanos, ingresar en los Mundos Infiernos. La primera zona  bajo la epidermis de la tierra es muy semejante a la vida aquí, sobre la superficie. En esa primera zona,  tenemos gentes vestidas al estilo de aquí, comerciantes, mercados, cabarés, cafés, las gentes vestidas  en una forma igual. En la segunda zona ya se ven magos negros con sus túnicas rojas, negras; magas  negras vestidas con sus vestiduras con dragones atravesados, sus turbantes rojos; templos de magia  negra, etc.; príncipes de las tinieblas, es decir, grandes señores como Bael, Baal, todos ellos. En la  tercera zona crece la maldad, se ven cosas horribles. Por ahí, en la cuarta o quinta zona ya ve uno a los  seres antihumanos convertidos en bestias, caballos con cuernos como el unicornio, en perros  gigantescos con cuernos, figuras animalescas de toda índole. Han entrado en estado de involución  animal. Después, de la quinta zona en adelante comienza uno a ver ya a los que fueron humanos aquí – o por lo menos humanoides– convertidos en algo semejante a las plantas. Parecen sombras que  atraviesan los muros de esas mansiones de la Logia Negra, sombras que se deslizan como ramas, etc.  Se está recapitulando el proceso vegetal. Luego ya, en el núcleo vivo de la Tierra, en todo el centro del  planeta Tierra, podemos percibir a los perdidos convertidos en piedra. Una vez permanecí yo en el  interior de nuestro organismo planetario investigando durante horas enteras, moviéndome en astral por  ese núcleo vivo del planeta Tierra. Aquello fue espantoso, una atmósfera pesada. Allí, algunas brujas  del Averno pasaron cerca de mí, entraron a una horrible cocina para preparar sus pócimas, todavía en  esas regiones preocupadas por hacer el mal. Se me ocurrió entrar en el cuartucho de mal agüero que  por allí hallé y vi sobre un lecho de placer a una prostituta que se desintegraba lentamente, poco a  poco: fornicaba, cohabitaba con cuanta larva pasara por esos lugares, y se iba derritiendo –háganse  cuenta ustedes– como una veladora, lentamente, perdiendo de ella manos, brazos y pies poco a poco.  De pronto, vi una piedra con una especie como de cabeza que se movía. Algo dije y aquella cabeza se  limitó a repetir lo que yo dije; dije otra cosa y repitió la cabeza, y todo aquello que dijera, tal cabeza lo  repetía. Era alguien que había sido un terrible mago negro y ahora ya estaba fosilizado, en proceso de  desintegración. Duré horas enteras en aquellas regiones, investigando. Se van volviendo polvo los  perdidos, y sufren horrorosamente porque el tiempo es exageradamente largo. Allí, los minutos  parecen siglos, tiempo de roca insoportable. Muchos piden la muerte, y ella demora en llegar.  Dichosos los que allí mueren, porque al fin salen a la luz del sol. Pero los que no mueren todavía, los  que tienen que aguardar, suplican por la muerte, la ruegan, ahí está su dolor. Sin embargo, al fin mueren también. Todos, absolutamente todos los perdidos , los vemos en un  proceso de deterioro, de tipo involutivo, de región en región a través de los nueve círculos hasta llegar,  por último, a la ciudad de Dite, como se le dice simbólicamente en La Divina Comedia, es decir, hasta  el núcleo mismo de la Tierra, hasta su centro de estabilidad. Van descendiendo de acuerdo con la ley de  la gravedad de los mundos, de acuerdo con la ley de la caída. Y si uno observa cuidadosamente ese  centro de estabilidad, ve como confluyen allí todas las fuerzas cósmicas, porque dentro de ese mismo  núcleo, en cierta zona atómica superior, se encuentra ya uno a los Devas que lo aguardan. Cuando  alguien ha pasado por la Muerte Segunda, cuando la Esencia se ha libertado, cuando el Ego ha sido  vuelto polvo, entonces tal Esencia es examinada por los Devas y si ellos realmente la ven pura, tal  Esencia sale por esas puertas atómicas hasta la luz del sol, hacia la superficie. Es decir, allí se  conjugan, en ese centro de estabilidad, las cosas de tipo involutivo y las del Espíritu. Allí se logra la  Muerte Segunda que nos da el acceso hacia una nueva evolución, allí se consigue la prístina pureza.  Sería el máximum del descenso y, precisamente ahí, en ese punto máximo, se reinicia la evolución. Vean ustedes, pues, lo importante que es la ley de la gravedad. No solamente incluye la gravitación de  los soles alrededor de sus centros, es algo más: procesos de involución y evolución de la vida. Desde  un punto de vista puramente mecánico, vemos a la ley de la caída en acción en todo el cosmos. Los  mundos quieren caer en un sol, y los soles quieren caer en otro sol. Tiene esa fuerza la caída mutua:  giran todos alrededor de su centro de gravitación. Por mucho que nosotros descendamos, no podremos descender más allá del centro de estabilidad  planetaria en que vivimos. Si no existiera tal ley, no existiría la ley de la caída; entonces, el mal, el\n\nEgo, el Yo, el Mí Mismo, el Sí Mismo se fortificaría infinitamente, y la Esencia quedaría enfrascada  entre el Ego, entre el Yo por toda la eternidad sin posibilidad alguna de liberarse. Porque querer  ponerle leyes evolutivas al Ego, acomodar el Ego a las leyes de la evolución, hacer que tal Ego siga en  forma de perfecciones hasta llegar a la divinidad es totalmente absurdo. Ignoran, de hecho, el Arcano  10 de la Kábala y, dijera también, la ley de la caída y la gravedad de los mundos; que valdría eso a  querer crear un universo sin la ley de la gravedad o a pensar que podría existir un cosmos sin  gravitación, cosa absurda de verdad. Solo han de mirar estas facetas en forma clara. Hemos explicado  esto a ustedes desde un punto de vista doctrinario, filosófico y místico. Hoy se los estoy explicando  desde el punto de vista de la ley de la caída, desde el punto de vista gravitacional para que de esta  forma lo entiendan mejor. No me explico cómo hombres como Papus, Blavatsky, Franz Hartmann,  Eliphas Levi, pudieron haber quedado tan embotellados en el dogma de la evolución, cómo cerraron  los ojos ante la ley de la caída, cómo fue posible que no hubieran comprendido la gravedad de los  mundos, la gravitación universal, cómo fue posible que Mr. Darwin se los echara a la bolsa. Es  increíble, pero cierto. Ha llegado pues la hora de entender a fondo todo esto. Ha llegado la hora de comprender la necesidad  de la autorrealización, porque de lo contrario, poco a poco, iremos descendiendo de esfera en esfera  hasta llegar al núcleo planetario, el centro de gravedad de nuestro planeta, su centro de estabilidad.  Negar esto es negar la ley de la gravitación universal, echar abajo a Newton, formar una dicotomía  dogmática: eso es la evolución de Darwin hasta llegar al infinito, cosa absurda. Los invito, pues, a la  reflexión. Ciento ocho existencias es poco, y aquí muchos ya han llegado a la ciento ocho; otros están por llegar.  Es necesario entender todo esto. Orientarnos verdaderamente hacia el Sol Absoluto, hacia el  Omnimisericordioso, hacia el Omnipresente, hacia a lo Omnipotente, porque solo él, con sus  emanaciones, podrá verdaderamente intentar vivificar esa semilla simiente de la cual han de nacer los  Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Él se desdobla, claro está, en el Padre. El Padre se desdobla en el Hijo, el Hijo se desdobla en el  Espíritu Santo y el Espíritu Santo, a su vez, se desdobla en la Divina Madre Kundalini que, enroscada  tres veces y media, aguarda en el Muladhara la hora de ser despertada. No podrá despertar sino  mediante la fuerza del Tercer Logos, la fuerza sexual. Hay que entenderlo. Si no entendemos eso, tampoco  podremos entender el sacramento del Bautismo. Recuerden ustedes que a Rama lo bautizaron en el  Ganges, pero antes de ser bautizado por el gurú se le dio primero las explicaciones sobre «la ciencia de  la potencia y de la ultra potencia»; es decir, se le enseñó el Sahaja Maithuna, se le enseñó a manejar el  Hidrógeno Sexual Si-12, se le enseñó las escalas de los Hidrógenos. Solo después de haber recibido  esa información, se comprometió a trabajar en la Forja de los Cíclopes, a transmutar el agua en vino.  Por eso, después de tal compromiso, se le bautizó. El bautismo fue el sello que hizo, el juramento;  entró en el Ganges, y ahí juntó sus manos y el gurú le echó el agua. Fue bautizado lo mismo que Jesús  en el Jordán. El Bautismo, mis caros hermanos, simboliza la transmutación de las aguas de vida en el vino del  Espíritu, en el vino de luz de la Alquimia; dijéramos, un compromiso que uno hace con la Divinidad  mediante el sacramento. Se compromete uno, rigurosamente, a trabajar en la Novena Esfera para  lograr la autorrealización. Ese es el Bautismo bien entendido. Hoy se ha perdido el sentido del  Bautismo, desgraciadamente. A Jesús lo acusaban los gnósticos «bautistas» de haber deformado el Bautismo de Juan. Tal acusación  era falsa porque Jesús nunca deformó el Bautismo. Tampoco fue que lo aprendiera de Juan; lo trajo de la India. Como les dije, Rama fue bautizado, todo  Iniciado antiguo fue bautizado. Jesús lo enseñó: instruía a sus discípulos enseñándoles los misterios del\n\nsexo y luego les bautizaba. Vean ustedes como se ha perdido el sentido del Bautismo. Hoy ya no saben  las gentes qué cosa es el Bautismo ni qué significa. El estudio de las religiones comparadas suele ser  muy útil. Interesante resulta que el Bautismo de Juan y el de Rama fueran tan semejantes. Jesús, en sí  mismo, era un budista; muchas de las enseñanzas dadas por el Nazareno tienen sabor budista. Si uno  estudia cuidadosamente el catecismo del Buddha y luego lee el Evangelio del Cristo, puede notar  perfectamente que Jesús en el fondo era todo un budista, y así le llamaban: «Jeú», le decían, que es el  mercurio, Buddha. Solo que como lo odiaban los fariseos, decían: es un falso «Jeú» que viene a  destruir nuestra religión ortodoxa; es decir, que levantaron las acusaciones más espantosas. Pero todo  el Evangelio de Jesús es completamente alquimista y cabalista. Tiene también en sus palabras el sabor  de los caldeos y de los fenícios y persas. En sus matemáticas, en sus profecías, existe la sabiduría  pitagórica. El viajó por diversos lugares del , mundo, a eso se debe la perfección de sus palabras. El trabajó  también en la Novena Esfera en la tierra sagrada de Egipto. Así pues, hermanos, es necesario  reflexionar un poco, evitarnos la caída. No les deseo a ustedes el descenso hasta el centro de  estabilidad del planeta Tierra. No se lo deseo porque en esas regiones del interior de mundo se sufre  demasiado. No es, pues, eso nada deseable. Bien, ahora me limitaré después de esta plática a escuchar  preguntas y responderlas. Habla hermano ... Discípulo. ¿Por qué es el punto de estabilidad el centro de gravedad sin el cual no existiría la  armonía cósmica, y qué relación tiene con los humanoides encontrados? Maestro. Exactamente, tú lo has dicho, da el equilibrio a los humanoides. Allí se establece el completo  equilibrio entre las fuerzas de la involución y de la evolución, el equilibrio del bien y del mal, el  equilibrio del descenso y del ascenso. Así como el núcleo es el que da equilibrio a todo el cosmos,  porque alrededor del núcleo de nuestro planeta Tierra gira la Luna –y gira también la otra luna, la luna  negra o Lilith, que está más aliá de la luna bianca–, así también, alrededor, por dentro del centro  gravitacional, del centro de estabilidad del Sol, giran los planetas del sistema solar, se mantiene el  equilíbrio del cosmos. De la misma forma, internamente, se mantiene el equilibrio de la psiquis  colectiva. Porque si no fuera por eso, no existiría equilíbrio, el Ego continuaría existiendo, se  robustecería cada vez más en forma ilimitada y la Esencia, embotellada entre el Ego, no podría escapar  nunca jamás. Afortunadamente, existe el equilibrio y los Yoes se precipitan, de acuerdo con la ley de la caída, hacia  ese punto equilibrante, hacia ese centro de estabilidad donde se desintegran. Entonces, al desintegrarse,  se establece el equilibrio en la Esencia, recobra esta su prístina pureza original. Una vez que ha  recobrado su prístina pureza original, reinicia una nueva evolución, pues es allí donde se llega al  máximum de descenso y es allí donde se inicia también el ascenso. Es allí donde se establece el  perfecto equilibrio entre el descenso y el ascenso; es allí donde se establece el equilibrio completo en  cada esencia. Vean ustedes las dos caras de esa gran ley de Newton, de la ley de la gravedad; vean los  dos aspectos: el exotérico o público y el esotérico o secreto. Es lamentable, fastidioso, que esos  rosacrucistas, esos acuarianistas, etc., no hayan visto esto, el aspecto esotérico o secreto de la ley de la  gravedad. ¿Hay alguna otra pregunta, hermanos? D. Sí Maestro. Para los que han viajado a otros planetas, si llegan a morir y ya se cumplieron sus  ciento ocho vidas, si llegan a morir; por ejemplo, en la Luna ¿a dónde se van? M. Pues son atraídos sistemáticamente al centro de gravedad de la Tierra debido a la ley del caos; y no  les queda más remedio: vencido su tiempo, tienen que precipitarse hacia el centro de gravedad de  acuerdo con la ley de la caída. Vean ustedes que hasta la caída tiene final, ¡hasta la caída! Todo el  universo marcha de acuerdo con la ley del número, medida y peso. ¿Hay alguna otra pregunta? D. Maestro, hay algunos pensadores o escritores pseudofilósofos que establecen una ley del equilibrio  no precisamente en el centro del núcleo de la Tierra, sino aquí mismo. De acuerdo con esto,\n\npiensan que para que exista ese equilibrio debe haber cierta cantidad de bien y cierta cantidad de  mal. ¿Qué nos dice usted Maestro? M. Esos son utopistas. Sin embargo, nosotros, en cambio, nos estamos apoyando en la ley de la  gravedad y eso está demostrado. Lo de ellos no está demostrado, es una utopía. Eso es todo. D. Se habla del fuego central de la Tierra, del núcleo central de la Tierra donde hay el fuego. ¿Cómo  podemos conciliar una cosa con la otra, o hay fuego o es extremadamente denso? M. Dentro del interior del organismo planetario hay fuego y hay agua, y no precisamente en el núcleo  central existe puro fuego líquido como suponen muchos, no. En el núcleo central, lo que hay es un  material mineral extremadamente pesado, pero esto no significa que dentro del interior de la Tierra no  corran los ríos de fuego líquido. Sí, lo hay; también hay agua, zonas terriblemente acuáticas, ríos,  mares interiores; hay de todo. Pero el núcleo, en sí mismo, es de una extrema dureza, de una  materialidad terrible, espantosa, desde un punto de vista rigurosamente físico. Y si no fuera así,  entonces, ¿en qué se basaría el centro de gravedad? Allí es donde ya se mineraliza completamente toda  criatura que ha llegado al máximo de la caída, allí es donde todo se desintegra. ¿Alguna otra pregunta,  hermanos? D. ¿Todo eso quiere decir que, por ejemplo, un discípulo exaltado como Judas lscariote que está  trabajando en los Mundos lnfiernos, él puede trabajar inclusive en la parte más densa, en el  núcleo más denso de la Tierra? M. Él puede descender por todas las dimensiones hasta el mismo núcleo de la Tierra, y puede ascender,  y trabaja y lucha por los demás, porque cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, la  ley superior lava a la ley inferior. Él trasciende la inferior por medio de una ley superior. Él no está  dentro de la ley de la caída, ha trascendido esa ley y ayuda a los que están perdidos. Dondequiera que  ve alguien que manifieste algún anhelo por la luz, allí está Judas luchando, preparándolo para poderlo  sacar. De cuando en cuando, logra sacar a alguien. Judas no es como se piensa, un traidor. El discípulo  del Maestro, Judas Iscariote, hizo un papel nada más, representó un papel dentro de un drama, un  drama cósmico. Cada uno de los doce discípulos representó un papel diferente. El papel fue preparado  con anticipación. Jesús preparó a cada uno de los doce para representar el drama. Judas no quería  representar ese papel; pidió se le dejara representar el papel de Pedro, pero Jesús ya lo había escogido  para el papel de Judas. Y hoy es el más despreciado de los apóstoles; nadie ha comprendido su  sacrificio. Todo el mundo considera que Judas es un traidor que vendió a Jesús por treinta monedas de  plata y, claro, eso está también en el subconsciente; que, aunque escuchen la doctrina, la explicación  que estamos dando, sin embargo, la resistencia permanece. Pero esa resistencia –repito– se debe al  tiempo, ha sido dada por el Redentor. Pero deben corregir mediante la meditación. D. Pero Pedro también traicionó a Jesús negándole tres veces, ¿no es así Maestro? M. Todo eso es simbólico. Pedro cumple otra misión. El Evangelio de Pedro es el del sexo. ¿Quién no  niega al Cristo tres veces? ¿Quién no? Hasta altos Iniciados se caen, es decir, fornican, niegan al Cristo  íntimo. Eso es la negación de Pedro. «Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces», dijo Jesús.  El gallo es el Verbo, la Palabra, el IAO, GAIO, IAO, AIO o IAO. Decía: «Antes que el Verbo resuene  en vosotros, me negarás tres veces». Sí, el ser humano niega al Cristo íntimo cuando fornica, cuando  se deja caer sexualmente. Hay que saberlo entender. La doctrina de Pedro es la del sexo, y la doctrina  de Juan, directamente IEOUA, es el Verbo, la Palabra. Por eso Pedro dice : «Bueno, y este qué?»,  refiriéndose a Juan. Contesta Jesús: «Y si quiero que él permanezca aquí hasta que yo vuelva, ¿qué?».  Sí, el Verbo aguarda en el fondo del arca el instante de ser realizado. Cada uno de los doce tiene su  doctrina y eso hay que saberlo entender. Sin Judas, por ejemplo, no hay drama. Judas es importante: es  el Ego, el Yo que hay que disolver. ¿Cómo va a haber el drama si no disolvemos el Ego? Podría existir  en forma simbólica, pero ¿cómo lo realizaríamos de verdad si no nos resolviéramos a morir de  momento en momento, de instante en instante? Se nos ha entregado la doctrina, pero hay que\n\ncomprenderla. Necesitamos verdaderamente cristificarnos, o de lo contrario, de acuerdo con la ley de  la caída, nos tocará bajar precipitadamente hacia el centro de estabilidad de la Tierra para reducirnos  allí a polvareda cósmica. Ustedes resolverán. Repito, yo no dejo de lamentar que no se hubiera  enseñado antes todo esto, y es que la humanidad permaneció durante mucho tiempo embotellada en el  dogma de la evolución, un dogma utópico, sin bases, sin fundamentos de ninguna especie. ¿Hay  alguna otra pregunta? D. ¿Cómo se concilia el hecho de que siendo el centro de gravedad la parte más densa, más material  de la Tierra, que esté allí precisamente, el Santo Ocho y allí resida el Regente de la Tierra? M. Ese es el centro de estabilidad, el centro de equilibrio de todo. Allí, los Egos se vuelven polvo para  que la Esencia se libere. Allí, las fuerzas de la involución y la evolución se balancean, se equilibran.  Por tanto, es allí donde tiene que estar el Santo Ocho: cerebro, corazón y sexo del Genio de la Tierra;  es el punto equilibrante de nuestro mundo. Allí, la Esencia tiene por eso su completo equilibrio; allí  está el fin del Ego mediante la Muerte Segunda. Es el centro más importante de nuestro planeta, el  «gran equilibrador» . Es allí donde se viene a conjugar maravillosamente la luz y las tinieblas, la  involución y la evolución. ¿Entendido? Habla, hermano. D. Cuando se dio el intelectualismo moderno, ¿no se logró cierto avance, Maestro? M. Pues el intelectualismo moderno es una deformación de la realidad, un producto del deterioro de la  mente, porque estos bípedos tricerebrados de tipo intelectivo están demasiado alejados de las  emanaciones del Sol Absoluto. Es claro que en el ser humano hay dos aspectos subconscientes definidos: uno que podríamos decir  está formado por las impresiones mecánicas de la naturaleza y por aquellas ideas, palabras huecas que  escuchen aquí, allá y acullá. El otro está formado por el Ego, por la raza, por la herencia, por el  intelecto, etc. Esos dos aspectos del subconsciente son lamentables. El intelectual moderno,  desprovisto de espiritualidad, es una máquina más; una máquina con esos dos aspectos: el exotérico o  exterior, totalmente mecanicista, formado por impresiones externas, y el interior, formado por su  intelecto y sus herencias, su herencia de familia, y sus defectos y errores dentro del subconsciente. De manera que el intelectualismo moderno, en el fondo, es subconsciente, por lo tanto, no sirve. Lo  real está más allá del vano intelectualismo moderno, hay que buscarlo en la Conciencia despierta. Pero  despertar la conciencia es vital para descubrir los defectos. Entonces pasamos más allá del simple  intelecto. Eso es todo. ¿Alguna otra pregunta? Ninguno se quede con dudas. D. Este intelectualismo, entonces ¿se basa en la magia negra? M. Pues sí, obviamente. D. Y ese intelectualismo, ¿tiene alguna representación? M. Pues sí, representa a Mammón. Mammón tiene dos aspectos: el intelecto y el dinero. De manera  que ellos representan a Mammón. Ya el Cristo dijo: «No puedes estar con Dios y Mammón al mismo  tiempo». Exactamente a Mammón representa ese intelectualismo y ese afán de riquezas que vemos en  esta época decadente en la que nos encontramos. Las gentes que rinden culto a Mammón no quieren  reconocer los defectos psicológicos porque ellos son los defectos mismos. El Ego se cree perfecto; son  vivos representantes de Mammón, por lo tanto, son magos negros, están lejos de la Gran Realidad. Se  han alejado tanto de las emanaciones del Sol Absoluto debido a sus desviaciónes. Por tal motivo, las  emanaciones ya no tienen poder para vivificar esa semilla de por sí degenerada; motivo por el cual en  ellos ya no nacen los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Van, pues, en camino de descenso  hacia el centro de estabilidad del planeta Tierra, marchan de acuerdo con la ley de la caída; esos son  los secuaces –repito– de Mammón. ¿Hay alguna otra pregunta hermanos? Bien, entonces vamos a  entrar en nuestra práctica de meditación.","EQUIPO DE www.gnosis2002.com Vamos falar sobre a gravidade dos mundos.\n\nInquestionavelmente, todo planeta e todo sol têm seu ponto matemático de estabilidade.\n\nQuero me referir de forma enfática ao centro gravitacional, ao núcleo de cada mundo, de cada estrela.\n\nNo que diz respeito a este nosso planeta Terra, é óbvio que não é uma exceção.\n\nSeu centro de estabilidade se encontra no coração da Terra, no centro mesmo desse organismo planetário.\n\nA lei da gravidade, quando vista de diferentes ângulos, revela seu aspecto exotérico ou público e também seu aspecto esotérico ou secreto.\n\nQualquer planeta do espaço, qualquer sol necessita forçosamente de um centro de estabilidade; assim, o núcleo de nosso planeta Terra é aquele ponto matemático onde convergem muitas forças cósmicas universais.\n\nSe nosso planeta – e os planetas –, se nosso sol – e os soles – não tivessem um centro de estabilidade, obviamente, tampouco poderia existir a gravitação universal, então a existência do cosmos resultaria impossível.\n\nSe nossa Terra e as demais \"Terras\" do espaço, se nosso sol e todos os soles do infinito não tivessem esse centro de estabilidade, não possuíssem tal núcleo gravitacional, é inquestionável que o mal cresceria em forma exorbitante ad infinitum; não poderia ser posto dique à perversidade; seria esta tão ilimitada como o infinito mesmo.\n\nMas, graças ao centro gravitacional, graças ao centro de estabilidade planetária, existe o limite para o mal.\n\nDe isto devem vocês inferir com clareza meridiana que existe a lei da fica universal.\n\nTodos os corpos, desde o ponto de vista exotérico, caem para o centro da Terra de acordo com a força da gravidade; isso o sabe qualquer físico, não é verdade?\n\nMas o que não sabem os físicos é que todos os Egos, todos os Yoes, toda esta humanidade involuciona, se precipita para o centro de gravidade da Terra de acordo com a mesma força; isso é o que ignoram.\n\nSe não fosse por esse centro de estabilidade, nosso universo não poderia ter verdadeiro equilíbrio cósmico.\n\nJá sabem que se nos são atribuídas sempre cem e oito existências.\n\nÉ claro que, se durante essas cem e oito vidas não nos autorrealizamos, então nos precipitamos para o centro de gravidade da Terra, de acordo com essa grande lei que se chama \"da fica\".\n\nDescendemos involucionando para o centro de estabilidade, nos precipitamos para o interior da Terra até chegar ao núcleo gravitacional.\n\nÉ nesse núcleo que se restabelece a primitiva pureza da Essência; é nesse núcleo que se estabelece dentro de nós o equilíbrio autêntico; é nesse centro de estabilidade que passamos pela Segunda Morte, onde nos reduzimos a poeira cósmica, onde exalamos o último suspiro.\n\nAssim, nesse núcleo, as forças evolutivas e involutivas se equilibram.\n\nDe acordo com a lei da fica, precipitamo-nos involucionando até chegar a esse centro de estabilidade, a esse núcleo terrestre, e, após a Segunda Morte, a Essência ingresa em uma nova evolução, ascende, sai à superfície, à luz do sol, para recomeçar a jornada, para reiniciar uma nova marcha evolutiva que há de começar rigorosamente desde a dura pedra.\n\nContudo, o local onde se encontram essas forças de involução e evolução, o centro de estabilidade, o ponto matemático está precisamente ali, no coração da Terra.\n\nDiz-se que é de extrema densidade, e assim é.\n\nDe maneira que essa lei gravitacional dos mundos tem por base o centro de estabilidade.\n\nCom base, precisamente, nessa ciência da gravitação universal, muitos navegantes do espaço puderam impulsionar suas naves.\n\nInconscientemente, esses terrícolas que lançam foguetes à Lua estão usando a força daquele centro de estabilidade dos mundos.\n\nA Lua atrae esses foguetes, os impulsiona e eles giram em torno desse satélite.\n\nDe regresso, esses foguetes são atraídos depois pela força de gravidade da Terra, chegando a grandes velocidades e, por último, descem atraídos por tal força sobre a epiderme desse planeta.\n\nObviamente, os navegantes do espaço estudaram a fundo a lei da fica.\n\nEles também sabem utilizar essa força maravillosa de atracção dos mundos.\n\nQuando querem descender em qualquer planeta, irradiam suas naves uma substância cósmica especial que lhes permite claramente se isolar da atmosfera onde estão descendo, desgravitar sua nave para descender suavemente sobre o planeta que estão visitando.\n\nSe não irradiassem essa substância, seria impossível eliminar tal atmosfera e se isolar, embora fosse por um momento, da força de atracção; então cairiam sobre a terra fulminados, morreriam.\n\nMas eles desgravitam suas naves mediante uma força elétrica, que é sutil, e essa lhes permite descer suavemente, descender.\n\nGrandes Mestres trabalharam e continuam trabalhando em essas naves cósmicas, naves que viajam através do espaço.\n\nMuitas delas –como lhes disse–, a maioria, utilizam a força gravitacional dos mundos.\n\nDesde o ponto de vista esotérico, resulta extraordinário que tenhamos que comportar-nos exatamente de acordo com a lei da fica.\n\nObviamente, se nós não nos libertarmos desta trágica roda do Samsara, teremos que cair até o núcleo exato do planeta Terra, até seu centro de estabilidade, involucionando lamentavelmente.\n\nAli nos tornaremos pó e isso é óbvio.\n\nEntender isso é importante, mas para entendermos é necessário autoexplorarmos a nós mesmos, porque nossa Terra é uma verdadeira \"torre de Babel\" onde já ninguém entende a ninguém.\n\nDevemos saber que existe em nós duas formas de cerebração.\n\nUma, a podermos denominar cerebração pelo raciocínio, pelas ideias etc.; a outra, bem podemos denominar cerebração pela forma.\n\nAo cerebrizar pelo raciocínio, subconscientemente estamos cerebrizando também, em forma simultânea, com a forma.\n\nEm outros termos, cada qual está interpretando à sua maneira, dando-lhe a figuração que quer.\n\nCada qual figura a doutrina de acordo com suas costumes, idiossincrasia psicológica, etc.\n\nMuito do que nós estamos escrevendo em nossos livros, por exemplo, poderia ter um conteúdo íntimo muito diferente em outros países europeus ou africanos, porque ali há outras raças com outras costumes, outras heranças, outros ambientes, e embora a doutrina possa ser exposta com clareza, o conteúdo dela vem a resultar um pouco diferente entre gentes de outras raças.\n\nCreio que vocês já estão entendendo o que é o continente e o que é o conteúdo; o que é a cerebração pelo raciocínio e o que é a cerebração pela forma.\n\nPodemos cerebrizar raciocinando inteligentemente e também podemos, simultaneamente, dar-lhe a figuração que desejamos à doutrina, e cada qual se a dá à sua maneira particularmente, de acordo com sua própria idiossincrasia de tipo psicológico.\n\nÉ preciso ter em conta esses fatores para poder nos entendermos.\n\nQuero convidá-los a todos a cerebrizar de uma forma correta o análise e em forma igual, guardando rigorosas concomitâncias para com a forma, para poder captar realmente a fundo o conteúdo íntimo de o que estamos dizendo.\n\nÉ dizer, que possamos nos entender, porque saber falar é uma coisa, mas saber ouvir é mais difícil que saber falar.\n\nEu posso estar falando, mas o que não posso é estar seguro de que vocês estejam sabendo ouvir.\n\nÉ necessário que vocês saibam ouvir, que possam cerebrizar inteligentemente os conceitos que estou emitindo, mas que também possam figurá-los tal como são com exatidão, porque a figuração resulta um pouco diferente em cada um dos que estão ouvindo.\n\nCada qual pode figurar-se o que estou dizendo a seu modo, de acordo com sua idiosincrasia, de acordo com sua herança, com suas ideias e linhagem, etc.\n\nÉ claro, meus caros irmãos, que toda lei da natureza tem duplo aspecto.\n\nPor isso dizem os antigos que tudo o que se faz na vida é como uma vara de duas pontas, tudo se manifesta de acordo com a dualidade.\n\nNunca podemos fazer o bem sem fazer o mal, infelizmente, porque essa é a lei da dualidade.\n\nSe ganhamos amigos, crescerão nossos inimigos; isso é óbvio.\n\nNós estamos ensinando a doutrina da autorrealização.\n\nMas as gentes, a maioria das que pertencem, por exemplo, ao brahmanismo, a outras seitas, pois se sentem afetadas, e se nosso movimento toma grande força, nos calificarão de perversos.\n\nPerderão elas gentes e isso não nos o perdoarão; poderão algumas seitas ficar sem gente.\n\nLamentável, mas não há jeito!\n\nÉ que toda vara tem duas pontas, isso é óbvio.\n\nAdquirir o verdadeiro estado de homem autêntico resulta certamente um pouco difícil, mas não impossível.\n\nAqui vemos, alumbrando-nos, o azul do Pai, o vermelho do Filho, o amarelo do Espírito Santo.\n\nNo entanto, tanto o Pai como o Filho como o Espírito Santo não são senão três desdobramentos do omnimisericordioso e omnipresente Sol Absoluto.\n\nQuanto mais perto estivermos do omnimisericordioso Sol Absoluto, mais facilmente poderemos lograr a autorrealização íntima, porque são as emanadas do Sol Absoluto, meus caros irmãos, as que vêm, precisamente, a vivificar a semente que levamos em nossas glândulas sexuais a fim de que possam brotar delas cada um de nossos corpos internos: o astral, o mental, o causal.\n\nDesafortunadamente, a maioria, os milhões, os que se houverem hundido nos mundos tenebrosos, se houverem afastado demais do Sol Absoluto e já as emanadas não lhes chegam.\n\nSe lhes chegam, são demasiado débeis, sem força já para vivificar seus Corpos Existenciais Superiores do Ser ou, melhor dito, a semente que há de originar os Corpos Existenciais do Ser.\n\nPor que se afastaram as gentes do Sol Absoluto?\n\nSimplesmente porque se desviaram pelo caminho do mal, pelo caminho da Magia Negra.\n\nAssim é como um se afasta do resplandecente Sol Absoluto.\n\nEis algo que todos vocês devem compreender: amar cada vez mais o resplandecente Sol Absoluto, adorá-lo, render-lhe culto.\n\nQuanto mais perto estiver o brilhante Sol, tanto melhor para nós; suas emanações nos beneficiarão e, ao fim, será a semente vivificada para que brotem os corpos internos.\n\nBem é saber, como lhes disse ontem, que em outros tempos a doutrina se dividia em duas seções: a meramente teórica, totalmente apartada dos conhecimentos esotéricos mágicos relacionados com a Novena Esfera, e a Novena Esfera em si, a doutrina tântrica.\n\nPor exemplo, no Egito secreto dos faraós, eu estive, e me lembro perfeitamente, meus caros irmãos, quão eu sofrí.\n\nLá recapitulei os mistérios, repassei os graus menores e, quando já estive preparado, de lábio a orelha, me entregou o guru o segredo indecível do Grande Arcano.\n\nDe maneira que nada se divulgava publicamente.\n\nA mim mesmo me consta que alguns que violaram esse segredo foram levados a um pátio empedrado, ante um muro cheio de estranhos jeroglíficos.\n\nOs decapitaram, seu coração lhes arrancaram, seus corpos foram cremados e as cinzas foram jogadas aos quatro ventos, verídico!\n\n¡Cuán delicado era isso do tantrismo!\n\nO segredo, era inviolável.\n\nEntão, tanto o aspecto teórico como esse aspecto tântrico são duas partes do mesmo Okidanokh, omnipresente, omnipenetrante.\n\nHoje, é preciso dar-lhes ambas juntas, em forma íntegra, para iniciar a Nova Era do Aquário.\n\nHá cento e oito existências, e árvore que não dá fruto é cortada e jogada ao fogo.\n\nNão é nada agradável, meus caros irmãos, ingressar nos Mundos Infiernos.\n\nA primeira zona abaixo da epiderme da terra é muito semelhante à vida aqui, sobre a superfície.\n\nNessa primeira zona, temos gentes vestidas ao estilo de aqui, comerciantes, mercados, cabarés, cafés, as gentes vestidas em uma forma igual.\n\nNa segunda zona já se veem magos negros com suas túnicas vermelhas, negras; magas negras vestidas com suas vestiduras com dragões atravessados, seus turbantes vermelhos; templos de magia negra, etc.; príncipes das trevas, isto é, grandes senhores como Bael, Baal, todos eles.\n\nNa terceira zona cresce a maldade, se veem coisas horribles.\n\nPor ali, na quarta ou quinta zona já vê alguém aos seres antihumanos convertidos em bestas, cavalos com chifres como o unicórnio, em cães gigantescos com chifres, figuras animalescas de toda espécie.\n\nEles entraram em estado de involução animal.\n\nDepois da quinta zona em diante, começa a ver-se já a quem foram humanos aqui – ou pelo menos humanoides – convertidos em algo semelhante às plantas.\n\nParecem sombras que atravessam os muros dessas mansões da Logia Negra, sombras que se deslizam como ramos, etc.\n\nEstá-se recapitulando o processo vegetal.\n\nEm seguida, no núcleo vivo da Terra, no centro mesmo do planeta Terra, podemos perceber a quem foram perdidos convertidos em pedra.\n\nUma vez permaneci eu no interior de nosso organismo planetário investigando durante horas enteras, movendo-me em astral por esse núcleo vivo do planeta Terra.\n\nAquele foi espantoso, uma atmosfera pesada.\n\nLá, algumas bruxas do Averno passaram perto de mim, entraram em uma horrível cozinha para preparar suas poções, ainda em essas regiões preocupadas em fazer o mal.\n\nMe ocorreu entrar no quarto de mau agouro que por ali encontrei e vi sobre um leito de prazer a uma prostituta que se desintegrava lentamente, pouco a pouco: fornicava, coabitava com qualquer larva que passasse por esses lugares, e se ia derretendo – façam-se conta vocês – como uma veladora, lentamente, perdendo de si mãos, braços e pés pouco a pouco.\n\nDe repente, vi uma pedra com uma espécie de cabeça que se movia.\n\nAlgo disse e aquela cabeça se limitou a repetir o que eu disse; disse outra coisa e repetiu a cabeça, e tudo aquilo que dissesse, tal cabeça o repetia.\n\nEra alguém que havia sido um terrível mago negro e agora já estava fossilizado, em processo de desintegración.\n\nDurante horas enteras, estive em aquelas regiões, investigando.\n\nVão se tornando pó os perdidos, e sofrem horrorosamente porque o tempo é exageradamente longo.\n\nLá, os minutos parecem séculos, tempo de rocha insoportável.\n\nMuitos pedem a morte, e ela demora em chegar.\n\nDichosos os que lá morrem, porque ao fim saem à luz do sol.\n\nMas os que não morrem ainda, os que têm que aguardar, suplicam por a morte, a rogamos, está lá seu dor.\n\nNo entanto, ao fim morrem também.\n\nTodos, absolutamente todos os perdidos, os vemos em um processo de deterioro, de tipo involutivo, de região em região através dos nove círculos até chegar, por último, à cidade de Dite, como se lhe diz simbolicamente em A Divina Comédia, é dizer, até o núcleo mesmo da Terra, até seu centro de estabilidade.\n\nVão descendo de acordo com a lei da gravidade dos mundos, de acordo com a lei da fica.\n\nE se um observa cuidadosamente esse centro de estabilidade, vê como convergem todas as forças cósmicas, porque dentro desse mesmo núcleo, em certa zona atômica superior, encontra-se já um dos Devas que o aguardam.\n\nQuando alguém já passou pela Morte Segunda, quando a Essência se libertou, quando o Eu foi tornado pó, então tal Essência é examinada pelos Devas e se eles realmente a veem pura, tal Essência sai por essas portas atômicas até a luz do sol, para a superfície.\n\nÉ dizer, ali se conjugam, nesse centro de estabilidade, as coisas de tipo involutivo e as do Espírito.\n\nAli se alcança a Morte Segunda que nos dá o acesso para uma nova evolução, ali se consegue a prístina pureza.\n\nSeria o máximo do descenso e, precisamente ali, nesse ponto máximo, se reinicia a evolução.\n\nVejam vocês, pois, a importância da lei da gravidade.\n\nNão só inclui a gravitação dos soles em torno de seus centros, é algo mais: processos de involução e evolução da vida.\n\nDesde um ponto de vista puramente mecânico, vemos a lei da fica em ação em todo o cosmos.\n\nOs mundos querem cair em um sol, e os soles querem cair em outro sol.\n\nTém essa força a fica mútua: giram todos em torno de seu centro de gravitação.\n\nPor muito que nós descendamos, não poderei descender mais além do centro de estabilidade planetário em que vivemos.\n\nSe não existisse tal lei, não existiria a lei da fica; então, o mal, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, 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Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o Eu, o\n\nNão me explico como homens como Papus, Blavatsky, Franz Hartmann, Eliphas Levi, puderam ficar tão presos no dogma da evolução, como fecharam os olhos ante a lei da fica, como foi possível que não houvessem compreendido a gravidade dos mundos, a gravitação universal, como foi possível que Mr. Darwin os enganou.\n\nÉ incrível, mas verdadeiro.\n\nChegou, pois, a hora de entender a fundo tudo isso.\n\nChegou a hora de compreender a necessidade da autorrealização, porque, de outro modo, iremos descendo de esfera em esfera até chegar ao núcleo planetário, ao centro de gravidade de nosso planeta, ao seu centro de estabilidade.\n\nNegar isso é negar a lei da gravitação universal, derrubar Newton, formar uma dicotomia dogmática: isso é a evolução de Darwin até chegar ao infinito, coisa absurda.\n\nOs invito, pois, à reflexão.\n\nCento e oito existências é pouco, e aqui muitos já chegaram a cento e oito; outros estão por chegar.\n\nÉ necessário entender tudo isso.\n\nOrientemo-nos verdadeiramente para o Sol Absoluto, para o Omnimisericordioso, para o Omnipresente, para o Omnipotente, porque apenas ele, com suas emanações, poderá verdadeiramente tentar vivificar aquela semente simiente da qual devem nascer os Cuerpos Existenciais Superiores do Ser.\n\nEle se desdobra, claro está, no Pai.\n\nO Pai se desdobra no Filho, o Filho se desdobra no Espírito Santo e o Espírito Santo, por sua vez, se desdobra na Divina Mãe Kundalini que, enroscada três vezes e meia, aguarda no Muladhara a hora de ser despertada.\n\nNão poderá despertar senão mediante a força do Terceiro Logos, a força sexual.\n\nÉ necessário entender isso.\n\nSe não entendermos isso, tampouco poderemos entender o sacramento do Batismo.\n\nLembrem-se de que a Rama foi batizado no Ganges, mas antes de ser batizado pelo guru recebeu primeiro as explicações sobre \"a ciência da potência e da ultra potência\"; é dizer, recebeu aulas sobre o Sahaja Maithuna, aprendeu a manejar o Hidrogênio Sexual Si-12, aprendeu as escalas dos Hidrogênios.\n\nSomente depois de ter recebido essa informação, se comprometeu a trabalhar na Forja dos Cíclopes, a transmutar a água em vinho.\n\nPor isso, após tal compromisso, foi batizado.\n\nO batismo foi o selo que ele fez, o juramento; entrou no Ganges, e ali juntou as mãos e o guru lhe lançou a água.\n\nFoi batizado da mesma forma que Jesus no Jordão.\n\nMeus caros irmãos, o Batismo simboliza a transmutação das águas da vida no vinho do Espírito, no vinho de luz da Alquimia; diríamos, um compromisso que alguém faz com a Divindade mediante o sacramento.\n\nSe compromete alguém, rigorosamente, a trabalhar na Nona Esfera para alcançar a autorrealização.\n\nEsse é o Batismo bem entendido.\n\nHoje se perdeu o sentido do Batismo, infelizmente.\n\nA Jesus os gnósticos \"baptistas\" acusavam de ter deformado o Batismo de João.\n\nTal acusação era falsa porque Jesus nunca deformou o Batismo.\n\nTampouco foi que o aprendesse de João; o trouxe da Índia.\n\nComo lhes disse, Rama foi batizado, todo Iniciado antigo foi batizado.\n\nJesus o ensinou: instruía seus discípulos ensinando-lhes os mistérios do sexo e depois os batizava.\n\nVejam vocês como se perdeu o sentido do Batismo.\n\nHoje já não sabem as pessoas o que é o Batismo nem o que significa.\n\nO estudo das religiões comparadas costuma ser muito útil.\n\nInteressante resulta que o Batismo de João e o de Rama fossem tão semelhantes.\n\nJesus, em si mesmo, era um budista; muitas das ensinadas dadas pelo Nazareno têm sabor budista.\n\nSe alguém estuda cuidadosamente o catecismo do Buda e depois lê o Evangelho de Cristo, pode notar perfeitamente que Jesus, no fundo, era todo um budista, e assim lhe chamavam: \"Jeú\", lhe diziam, que é o mercúrio, Buda.\n\nSó que como o odiavam os fariseus, diziam: é um falso \"Jeú\" que vem a destruir nossa religião ortodoxa; é dizer, que levantaram as acusações mais espantosas.\n\nMas todo o Evangelho de Jesus é completamente alquimista e cabalista.\n\nTêm também em suas palavras o sabor dos caldeus e dos fenícios e persas.\n\nEm suas matemáticas, em suas profecias, existe a sabedoria pitagórica.\n\nEle viajou por diversos lugares do mundo, a isso se deve a perfeição de suas palavras.\n\nEle trabalhou também na Nona Esfera na terra sagrada do Egito.\n\nAssim pois, irmãos, é necessário refletir um pouco, evitando-nos a fica.\n\nNão lhes desejo a vocês o descenso até o centro de estabilidade do planeta Terra.\n\nNão se lhe desejo porque em essas regiões do interior do mundo se sofre demasiado.\n\nNão é, pois, isso nada deseável.\n\nBem, agora me limitarei após essa plática a ouvir perguntas e responder-las.\n\nFale, irmão...\n\nDiscípulo.\n\nPor que é o ponto de estabilidade o centro de gravidade sem o qual não existiria a harmonia cósmica, e qual é a relação com os humanoides encontrados?\n\nMestre.\n\nExatamente, tu o disse, dá o equilíbrio aos humanoides.\n\nLá se estabelece o completo equilíbrio entre as forças da involução e da evolução, o equilíbrio do bem e do mal, o equilíbrio do descenso e do ascenso.\n\nAssim como o núcleo é o que dá equilíbrio a todo o cosmos, porque ao redor do núcleo de nosso planeta Terra gira a Lua –e gira também a outra lua, a lua negra ou Lilith, que está mais acima da lua branca–, assim também, ao redor, por dentro do centro gravitacional, do centro de estabilidade do Sol, giram os planetas do sistema solar, se mantém o equilíbrio do cosmos.\n\nDa mesma forma, internamente, se mantém o equilíbrio da psiquis coletiva.\n\nPorque se não fosse por isso, não existiria equilíbrio, o Ego continuaria existindo, se robusteceria cada vez mais em forma ilimitada e a Essência, embotellada entre o Ego, não poderia escapar nunca jamais.\n\nAfortunadamente, existe o equilíbrio e os Yoes se precipitam, de acordo com a lei da fica, para aquele ponto equilibrante, para aquele centro de estabilidade onde se desintegram.\n\nEntão, ao desintegrar-se, se estabelece o equilíbrio na Essência, recobra esta sua prístina pureza original.\n\nUma vez que a recobrou sua prístina pureza original, reinicia uma nova evolução, pois é lá onde se chega ao máximo de descenso e é lá onde se inicia também o ascenso.\n\nÉ lá onde se estabelece o perfeito equilíbrio entre o descenso e o ascenso; é lá onde se estabelece o equilíbrio completo em cada essência.\n\nVejam vocês as duas caras daquela grande lei de Newton, da lei da gravidade; vejam os dois aspectos: o exotérico ou público e o esotérico ou secreto.\n\nÉ lamentável, fastidioso, que aqueles rosacruces, aqueles acuarianistas, etc., não tenham visto isso, o aspecto esotérico ou secreto da lei da gravidade.\n\nHá alguma outra pergunta, irmãos?\n\nD.\n\nSim, Mestre.\n\nPara os que têm viajado a outros planetas, se chegarem a morrer e já se cumpriram suas cem e oito vidas, se chegarem a morrer; por exemplo, na Lua, aonde vão?\n\nM.\n\nPois são atraídos sistematicamente para o centro de gravidade da Terra devido à lei do caos; e não lhes resta mais remédio: vencido seu tempo, têm que precipitar-se para o centro de gravidade de acordo com a lei da fica.\n\nVejam vocês que até a fica tem fim, até a fica!\n\nTodo o universo marcha de acordo com a lei do número, medida e peso.\n\nHá alguma outra pergunta?\n\nMestre, há alguns pensadores ou escritores pseudofilósofos que estabelecem uma lei do equilíbrio não exatamente no centro do núcleo da Terra, mas aqui mesmo.\n\nDe acordo com isso,\n\npensam que para que exista esse equilíbrio deve haver certa quantidade de bem e certa quantidade de mal.\n\nO que nos diz você, Mestre?\n\nM.\n\nEsses são utopistas.\n\nNo entanto, nós, em vez disso, nos estamos apoiando na lei da gravidade e isso está demonstrado.\n\nO deles não está demonstrado, é uma utopia.\n\nÉ isso.\n\nD.\n\nFala-se do fogo central da Terra, do núcleo central da Terra onde há o fogo.\n\nComo podemos conciliar uma coisa com a outra, ou há fogo ou é extremamente denso?\n\nM.\n\nDentro do interior do organismo planetário há fogo e há água, e não exatamente no núcleo central existe puro fogo líquido como supõem muitos, não.\n\nNo núcleo central, o que há é um material mineral extremamente pesado, mas isso não significa que dentro do interior da Terra não corram os rios de fogo líquido.\n\nSim, há; também há água, zonas terrivelmente aquáticas, rios, mares interiores; há de tudo.\n\nMas o núcleo, em si mesmo, é de uma extrema dureza, de uma materialidade terrível, espantosa, desde um ponto de vista rigorosamente físico.\n\nE se não fosse assim, então, em que se basearia o centro de gravidade?\n\nLá é onde já se mineraliza completamente toda criatura que chegou ao máximo da fica, lá é onde tudo se desintegra.\n\nAlguma outra pergunta, irmãos?\n\nD.\n\nQuer dizer que, por exemplo, um discípulo exaltado como Judas Iscariote que está trabalhando nos Mundos Infernais, ele pode trabalhar inclusive na parte mais densa, no núcleo mais denso da Terra?\n\nM.\n\nEle pode descender por todas as dimensões até o mesmo núcleo da Terra, e pode ascender, e trabalha e luta pelos outros, porque quando uma lei inferior é trascendida por uma lei superior, a lei superior lava a lei inferior.\n\nEle trascende a inferior por meio de uma lei superior.\n\nEle não está dentro da lei da fica, ele trascendeu essa lei e ajuda aos que estão perdidos.\n\nOnde quer que veja alguém que manifeste algum anseio pela luz, lá está Judas lutando, preparando-o para poder sacá-lo.\n\nDe quando em quando, consegue sacar alguém.\n\nJudas não é como se pensa, um traidor.\n\nO discípulo do Mestre, Judas Iscariote, fez um papel nada mais, representou um papel dentro de um drama, um drama cósmico.\n\nCada um dos doze discípulos representou um papel diferente.\n\nO papel foi preparado com antecedência.\n\nJesus preparou cada um dos doze para representar o drama.\n\nJudas não queria representar esse papel; pediu que lhe deixassem representar o papel de Pedro, mas Jesus já o havia escolhido para o papel de Judas.\n\nE hoje é o mais despreciado dos apóstolos; ninguém entendeu seu sacrifício.\n\nTodo mundo considera que Judas é um traidor que vendeu Jesus por trinta moedas de prata e, claro, isso está também no subconsciente; que, embora ouçam a doutrina, a explicação que estamos dando, no entanto, a resistência permanece.\n\nMas essa resistência –repito– deve-se ao tempo, foi dada pelo Redentor.\n\nMas devem corrigir mediante a meditação.\n\nD.\n\nMas Pedro também traiu Jesus negando-lhe três vezes, não é assim, Mestre?\n\nM.\n\nTudo isso é simbólico.\n\nPedro cumpre outra missão.\n\nO Evangelho de Pedro é o do sexo.\n\nQuem não nega ao Cristo três vezes?\n\nQuem não?\n\nAté altos Iniciados se caem, é dizer, fornican, negam ao Cristo íntimo.\n\nIsso é a negação de Pedro.\n\nAntes de que o galo cante, me negarás três vezes», disse Jesus.\n\nO galo é o Verbo, a Palavra, o IAO, GAIO, IAO, AIO ou IAO.\n\nEle dizia: Antes que o Verbo ressoe em vós, me negarás três vezes».\n\nSim, o ser humano nega ao Cristo íntimo quando fornicar, quando se deixa cair sexualmente.\n\nÉ preciso saber entendê-lo.\n\nA doutrina de Pedro é a do sexo, e a doutrina de João, diretamente IEOUA, é o Verbo, a Palavra.\n\nPor isso Pedro diz: «Bem, e este o quê?», referindo-se a João.\n\nResponde Jesus: «E se eu quiser que ele permaneça aqui até que eu volte, o quê?».\n\nSim, o Verbo aguarda no fundo da arca o instante de ser realizado.\n\nCada um dos doze tem sua doutrina e é preciso saber entendê-la.\n\nSem Judas, por exemplo, não há drama.\n\nJudas é importante: é o Ego, o Eu que é preciso dissolver.\n\nComo vai haver o drama se não dissolvemos o Ego?\n\nPodia existir em forma simbólica, mas como vamos realizá-lo de verdade se não nos resolvemos a morrer de momento em momento, de instante em instante?\n\nNos foi entregue a doutrina, mas é preciso compreendê-la.\n\nNecessitamos verdadeiramente cristificar-nos, ou de outra forma, de acordo com a lei da fica, nos tocará descer precipitadamente para o centro de estabilidade da Terra para reduzir-nos ali a poeira cósmica.\n\nVocês resolverão.\n\nReitero, eu não deixo de lamentar que tudo isso não tivesse sido ensinado antes, e é que a humanidade permaneceu durante muito tempo presa no dogma da evolução, um dogma utópico, sem bases, sem fundamentos de qualquer espécie.\n\nHá alguma outra pergunta?\n\nD.\n\nComo se concilia o fato de que sendo o centro de gravidade a parte mais densa, mais material da Terra, estar lá precisamente, o Santo Oito e lá residir o Regente da Terra?\n\nM.\n\nEsse é o centro de estabilidade, o centro de equilíbrio de tudo.\n\nLá, os Egos se tornam pó para que a Essência se libere.\n\nLá, as forças da involução e da evolução se balanceiam, se equilibram.\n\nPor isso, é lá que tem que estar o Santo Oito: cérebro, coração e sexo do Gênio da Terra; é o ponto equilibrante de nosso mundo.\n\nLá, a Essência tem por isso seu completo equilíbrio; lá está o fim do Ego mediante a Morte Segunda.\n\nÉ o centro mais importante de nosso planeta, o \"grande equilibrador\".\n\nÉ lá onde se vem a conjugar maravillosamente a luz e as trevas, a involução e a evolução.\n\nEntendido?\n\nFale, irmão.\n\nD.\n\nQuando se deu o intelectualismo moderno, não se logrou algum avanço, Mestre?\n\nM.\n\nPois o intelectualismo moderno é uma deformação da realidade, um produto do deterioro da mente, porque esses bípedes tricerebrados de tipo intelectivo estão muito distantes das emanações do Sol Absoluto.\n\nÉ claro que no ser humano há dois aspectos subconscientes definidos: um que poderíamos dizer está formado pelas impressões mecânicas da natureza e por aquelas ideias, palavras vazias que ouvem aqui, ali e acolá.\n\nO outro está formado pelo Ego, pela raça, pela herança, pelo intelecto, etc.\n\nEsses dois aspectos do subconsciente são lamentáveis.\n\nO intelectual moderno, desprovido de espiritualidade, é uma máquina mais; uma máquina com esses dois aspectos: o exotérico ou exterior, totalmente mecanicista, formado por impressões externas, e o interior, formado por seu intelecto e suas heranças, sua herança de família, e seus defeitos e erros dentro do subconsciente.\n\nDe maneira que o intelectualismo moderno, no fundo, é subconsciente, por isso, não serve.\n\nO que é real está mais além do vão intelectualismo moderno, é preciso buscá-lo na Consciência desperta.\n\nMas despertar a consciência é vital para descobrir os defeitos.\n\nEntão passamos mais além do simples intelecto.\n\nEso é tudo.\n\nHá alguma outra pergunta?\n\nNinguém se deixe com dúvidas.\n\nEste intelectualismo, então, se baseia na magia negra?\n\nM.\n\nSim, obviamente.\n\nD.\n\nE esse intelectualismo, tem alguma representação?\n\nM.\n\nSim, representa a Mammón.\n\nMammón tem dois aspectos: o intelecto e o dinheiro.\n\nDe maneira que eles representam a Mammón.\n\nJá o Cristo disse: \"Não podes estar com Deus e Mammón ao mesmo tempo\".\n\nExatamente a Mammón representa esse intelectualismo e esse afã de riquezas que vemos nessa época decadente em que nos encontramos.\n\nAs pessoas que rendem culto a Mammón não querem reconhecer os defeitos psicológicos porque eles são os defeitos mesmos.\n\nO Ego se acredita perfeito; são vivos representantes de Mammón, por isso, são magos negros, estão longe da Grande Realidade.\n\nSe afastaram tanto das emanações do Sol Absoluto devido às suas desvias.\n\nPor esse motivo, as emanações já não têm poder para vivificar essa semente de por si degenerada; motivo pelo qual neles já não nascem os Cuerpos Existenciais Superiores do Ser.\n\nVão, pois, em caminho de descenso para o centro de estabilidade do planeta Terra, marcham de acordo com a lei da fica; esses são os sequazes –repito– de Mammón.\n\nHá alguma outra pergunta irmãos?\n\nBem, então vamos entrar em nossa prática de meditação.",[],1792628544966]